TAKNARA, UN PAIS FRACCIONADO Y OCUPADO POR TRES ESTADOS EXTRANJEROS
Aknar n-Ayt Unaga
Taknara, nación africana sin reconocimiento jurídico en la actualidad
que la avale como Estado, hunde sus raíces históricas en nuestros
antepasados canarii, o canarios, que hace dos milenios los romanos encontraron
entre el Atlas y las arenas del desierto. (Como es sabido, los cronistas romanos
tenían por costumbre definir las diferentes regiones con el nombre de
sus moradores, no por señas geográficas.)
El territorio Nacional de Taknara comprende las regiones continentales de Tarfaya
y Targa Tazuggaght ('El Cauce Rojo', Saqiat al-Hamra en árabe) y el archipiélago
adyacente constituido por las islas de Lanzarote, Fuerteventura -ésta
a menos de un centenar de kilómetros de distancia de la Taknara continental-,
Gran Canaria, Tenerife, Gomera, Hierro y la Palma, y los
islotes de la Graciosa, Alegranza, Lobos, Montaña Clara, Roque del Este,
Roque del Oeste y los de la Soledad (las "Ilhas Selvagems" de los
portugueses).
Actualmente, el territorio de Taknara se encuentra fraccionado política
y administrativamente, y controlado respectivamente por tres estados extranjeros:
el marroquí, el español y el portugués. Además,
y por si fuera poco, el Frente Polisario pretende que la región continental
de Targa Tazuggaght, que junto con Tarfaya ocupa Marruecos, pertenece a la RASD
(República Árabe Saharawi Democrática).
La parte continental de Taknara, cuna de la nación canaria, se extiende
entre el río Draa (asif n Darat en mazigio), frontera natural que históricamente
delimita la Taknara continental de Marruecos, y el paralelo 26º de latitud
norte, a unos 25 kilómetros al sur del cabo de Taknara Extrema, el cabo
Bojador de los europeos, que los antiguos señalaban bajo la denominación
promontorium Canariae Extremae. La frontera oriental está delimitada
por el meridiano 9º de longitud oeste.
Desde tiempos inmemoriales, los territorios continentales e insulares de Taknara
han venido estando hermanados geográfica, biológica e históricamente.
Al igual que las aguas oceánicas que se hallan entre las Islas, el brazo
del Atlántico que se halla entre el Archipiélago y la costa continental
de nuestro país -el canal de Taknara- ha sido siempre nexo de unión
y no de aislamiento.
El fondo de la población de todo nuestro país es de estirpe mazígica
("bereber"). Tanto la historia, como la lingüística, la
antropología y la genética así lo determinan. Los recientes
descubrimientos en el Sáhara atlántico de restos mechtoides refuerzan
la hipótesis del primer poblamiento del archipiélago de Taknara
a partir de las vecinas regiones continentales. Tales descubrimientos demuestran
que ya desde el Neolítico los mismos tipos humanos poblaron tanto la
Taknara continental como la insular. (Cf. Olivier Dutour: Les hommes fossiles
du Sahara. Éditions du CNRS, 1989, p. 255). Más tarde, en los
albores del primer milenio a.C. llegaron al Sáhara Occidental pobladores
mazigios ("bereberes") procedentes de las actuales Libia, Tunicia
y Argelia, que, desplazados de sus lugares de origen, se replegaron hacia el
sur y suroeste de la Tamazgha continental, es decir, hacia el Sáhara
central y el occidental. Luego, a mediados de ese mismo milenio, los cartagineses
traen al Archipiélago de Taknara a otros pobladores mazigios que procedían
de las regiones adyacentes de la metrópoli púnica y bajo el control
de esa potencia marítima.
En el año 44 de la era cristiana, Caius Suetonius Paulinus, jefe militar
romano destinado en África del Norte, al penetrar al frente de sus tropas
muy al interior del actual Marruecos, encontró cerca del Atlas occidental
a ciertos grupos que se autodenominaban con un gentilicio que los romanos latinizaron
bajo la forma canarii, 'canarios' en español. Años antes, Yuba
II, rey mazigio de la antigua Mauritania entre los años 25 a.C. y 23
de la era cristina había enviado su célebre expedición
a las islas de Taknara, con cuya relación -escrita por el propio monarca-
este archipiélago entraba en la Historia. Más tarde, en el siglo
II, el famoso geógrafo alejandrino Claudio Ptolomeo situaba la longitud
occidental del mundo entonces conocido en nuestro archipiélago, designando,
como se ha señalado más arriba, con el nombre de Canaria Extrema
el cabo conocido actualmente como Bojador. Y ello, seguramente porque por entonces
los canarii o canarios habían sido desplazados hasta la Taknara continental
si es que anteriormente no habitaban también en esta zona, cuyo límite
meridional lo marca precisamente dicho cabo.
Hacia el siglo III, los zanatas, nómadas mazigios que, procedentes del
Este habían llegado al norte de Tamazgha ( el África mazigia),
se establecen también en el Sáhara occidental, mezclándose
en esta vasta región con los mazigios ya asentados allí. Esa arribada
coincidió con un progresivo desecamiento de la climatología de
esas regiones continentales, introduciendo los zanatas en el Sáhara occidental
el dromedario, que fue sustituyendo aquí al caballo y transformando en
nómada la ya por entonces difícil vida sedentaria local. Sólo
continuaron siendo sedentarios algunos grupos costeros dedicados a la pesca
y a la agricultura. El fenómeno de transculturación culminó
en la Taknara continental y en el resto del Sáhara occidental con la
lenta y progresiva islamización (iniciada en el siglo IX e implantándose
definitivamente en el siglo XI) y la tardía e imperfecta arabización
de las poblaciones mazigias de tales regiones.
LOS ALMORÁVIDES Y LAS ISLAS DE TAKNARA
Fueron los lemtuníes, mazigios asentados en el macizo del Adrar, en
la actual Mauritania, y que ejercían cierta hegemonía sobre las
tribus nómadas vecinas, quienes, tras organizar el movimiento almorávide,
iniciaron la islamización masiva de todo el Sáhara occidental
después de someter a sus poblaciones. Luego, el jefe lemtuní Yahya
ibn 'Umar invadió el valle del Draa y, seguidamente, los territorios
del Norte, sometiendo uno tras otro, entre 1062 y 1082, todos los principados
del actual Marruecos, apoderándose
también de la región noroccidental de la actual Argelia. Llamados
luego por los musulmanes ibéricos, que, ante el avance cristiano, se
hallaban en graves dificultades, se adueñaron asimismo de la España
musulmana, formando
así un vasto imperio que por poco no englobó también a
las islas de Taknara.
Si este archipiélago no llegó a formar parte del efímero
imperio almorávide
fue porque, Ah'mad ben 'Umar, almirante de la flota almorávide, que había
tomado la decisión de conquistar estas islas, fue sorprendido por la
muerte
cuando ya se disponía a realizar tal proyecto. Como también nos
hace saber
el célebre Al-Idrisi, los almorávides sabían perfectamente
que las islas de
Taknara estaban pobladas por mazigios, que parecían vivir de la ganadería,
de la piratería y del comercio, lo que implicaba relaciones regulares
con el
Continente. (Cf. Christophe Picard: L'océan Atlantique musulman, de la
conquête arabe à l'époque almohade. Éditions UNESCO,
París, 1977, p.34.) El
citado autor del siglo XIII designó a la región conocida por el
nombre
arábigo de Saqíat al-Hamra, en la Taknara continental, con su
nombre
mazígico: [Targa] Tazuggaght, 'el [Cauce] Rojo'.
En el mismo siglo en que Al-Idrisi escribía sus relaciones, un predicador
musulmán del extremo sur marroquí, cuyo nombre era Abú
Yahya as-Sá'ih (=el
Viajero), predicaba el islamismo en la Taknara insular. (Cf. el artículo
Îles Canaries, en el número XI de la "Encyclopédie
Berbère", p. 1.746,
Edisud, 1992.) Por aquélla misma época (siglos XIII y XIV), aprovechándose
de la despoblación del Sáhara occidental motivada por el movimiento
almorávide hacia el norte, los árabes maqiles (nómadas
originarios del
Yemen) expulsados del sur de Marruecos por los mazigios de esa zona, invaden
el Sáhara occidental, desparramándose su rama Banu Hasan durante
los siglos
XIV y XV por toda esa vasta región. En el siglo XVII los Banu Hasan,
tras la
guerra denominada Sharr Buba (1643 ó 1644-1674), vencen definitivamente
a
los mazigios del Sáhara occidental. Entre los vencidos, muy pocos escaparon
al dominio árabe de los Banu Hasan, encontrando algunos en la religión
y la
cultura islámica el mantenimiento de su prestigio, mientras que los demás
se
vieron obligados a someterse como vasallos a los intrusos árabes.
Consecuencia de ello fue la estructura social que los europeos encontraron
en el Sáhara occidental en el momento de la ocupación colonial
del mismo, es
decir, a principios del siglo XX.
EN EL SIGLO XV LOS CANARIOS DEL CONTINENTE NO ESTABAN
AÚN ARABIZADOS
Según sabemos por los cronistas más antiguos de las navegaciones
portuguesas, en el siglo XV gran parte de los pobladores del Sáhara
atlántico no hablaban árabe, y que por ello mismo los moros de
la península
ibérica no les podían entender. Según Gómes Eannes
Da Zurara, el idioma de
aquéllos era justamente el "azaneguy", del que tomaban su nombre
étnico.
También el veneciano Alvise da Ca' da Mosto, que es uno de los primeros
europeos que dan una buena descripción de los zenagas, los distingue
asimismo de los árabes. En la centuria siguiente, es decir, en el siglo
XVI,
ciertos autores portugueses y españoles (Duarte Pacheco Pereira, Luis
del
Mármol Carvajal, Juan de Abréu Galindo y otros) hacen referencia,
ya sea por
conocimiento directo o indirecto, a los zenagas, a quienes denominan
azanagas, azanegues, azenegues, zenegas... Según dos de estos autores,
que
estaban muy bien informados, a saber, Juan León el Africano y Mármol
Carvajal, los zenagas poblaban todo el Sáhara atlántico, señalando
el autor
español que éstos "se estienden hazia leuante, hasta las
salinas de Tegaza;
a tramontana llegan a los confines del Sus, y de Dara [el Darat o Draa], que
las escripturas árabes llamanel Sus remoto; y hazia medio día
confinan con
la tierra de los negros, llamada Geneua [Guinea], donde son los reynos de
Gualata y de Tombuto" [Walata y Tinbuktú].
Andando el tiempo el término zenaga pasó a designar genéricamente
a los
tributarios mazigios (de las tribus árabes intrusas) que habitaban desde
el
río Draa hasta el río Senegal. Recientemente, los canarios con
clara
conciencia étnica han comenzado a designar el conjunto geográfico,
cultural
e histórico formado por la región de Río de Oro y otras
de Mauritania con el
neónimo mazígico de Taznaga, que significa el país de mazigios
zenagas.
Si los moros ibéricos no podían entender la lengua de los iznagen
(singular
aznag), sí la entendían en cambio los mazigios insulares, como
sabemos por
el testimonio de uno de éstos, bautizado con el nombre de Antón
Delgado,
testimonio recogido por el autor portugués Gaspar Frutuoso (1522-1591)
en su
obra Saudades da Terra. El mazigiohablante isleño señalaba que
los
respectivos dialectos mazígicos de Gran Canaria, Tenerife y la Gomera,
los
cuales conocía, se parecían al hablado por los pobladores de las
regiones
continentales comarcanas de las Islas, añadiendo que los mazigios isleños
y
sus vecinos continentales tenían las mismas costumbres.
Un coetáneo de Antón Delgado, el viajero portugués Valentím
Fernándes, se
refirió a los zenagas, que habitaban tanto la Taknara continental como
Taznaga, es decir, todo el Sáhara occidental, como un pueblo de tradición
sedentaria y pescadora, de barbas abundantes y vestidos con pieles... como
sus hermanos isleños, que al contrario que ellos, conservaron el gentilicio
de canarios.
DEPORTACIÓN A LAS ISLAS DE GRAN PARTE DE LA
POBLACIÓN DE LA TAKNARA CONTINENTAL
A todo lo largo de los siglos XV y XVI los colonos españoles de la Taknara
insular llevaron a cabo continuas razias en las vecinas regiones
continentales con la finalidad de conseguir botín y reducir a esclavitud
a
sus moradores, trayéndolos a las Islas para emplearlos en diferentes
trabajos. El ganado constituyó después de los esclavos el más
lucrativo
negocio de los colonos españoles de sus razias continentales. Los
dromedarios, que acabaron por ser un elemento imprescindible del paisaje de
Lanzarote y Fuerteventura, no faltando en Gran Canaria y Tenerife, entraron
en las Islas con las primeras razias en el Continente, siendo precisamente
la zona preferida para los asaltos o entradas depredatorias de los colonos
españoles de las Islas la comprendida entre el río Draa y el cabo
de Taknara
Extrema. (Cf. Antonio Rumeu de Armas: España en el África atlántica,
CSIC,
Madrid, 1956, p.530.)
El vacío dejado en la Taknara continental por nuestros antepasados
esclavizados e instalados masivamente en las Islas por los colonos
españoles, no fue cubierto hasta muy tarde, precisamente por los pastores
nómadas procedentes de las regiones vecinas que habían venido
transitándolo.
Cuando a finales del siglo XVI iban languideciendo las actividades
depredatorias de los españoles en la Taknara continental debido a la
"guerra
santa" declarada por los morabitos contra los cristianos, los pescadores
isleños continuaron faenando en nuestras aguas del banco canario-sahariano,
pero no así los pescadores españoles, que ya a principios del
siglo XVII
apenas mantenían vivo el recuerdo de su pasada y próspera actividad
pesquera
en aguas de la Tamazgha atlántica. Los pescadores isleños continuaron
sus
contactos con nuestro hermanos del Continente, manteniendo relaciones
cordiales con los grupos zenagas de la costa, en particular con los imragen
('pescadores' en mazigio, los "moragas" de los pescadores isleños),
y ello
bajo la vigilante y recelosa mirada de los árabes o de los que, no siéndolo,
se consideraban árabes.
Las actividades de los pescadores isleños en aguas del Sáhara
atlántico no
se interrumpieron nunca, creciendo en intensidad conforme avanzaba el
tiempo. A esos compatriotas nuestros se debe el conocimiento de la costa del
Sáhara occidental. Dichas actividades pesqueras ya se realizaban a
principios del siglo XVI, pues en 1503 funcionaban pesquerías en el cabo
de
Taknara Extrema, o Bojador, donde los españoles habían levantado
una
fortaleza.
LA SECULAR EXPOLIACIÓN DE LA POBLACIÓN
AUTÓCTONA DEL SÁHARA OCCIDENTAL POR LOS ÁRABES
Los zenagas de los territorios del Sáhara occidental que a principios
del
siglo XX fueron ocupados por España, pastores, pescadores y agricultores,
se
agrupaban en seis tribus: Ayt Tidrarin, Fuykat, Imragen, Meyat, Lammyar y
Mnasir. Excepto los Ayt Tidrarin, que eran una tribu numerosa y rica en
ganados pero sometida desde el siglo XVIII por la tribu árabe de los
Awlad
Delim, los demás zenagas arrastraban hasta el comienzo de la colonización
española una vida envilecedora; los árabes y quienes, no siéndolo,
se
pretendían tales les expoliaban y les maltrataban a la par. Todavía
a
mediados del siglo XX, los árabes y su asimilados, dominadores, empleaban
el
vocablo znaga para insultar y ofender a los tributarios o dominados.(Cf.
Julio Caro Baroja: Estudios Saharianos, 1955. Este autor dejó señalado
que
eran observables aún a mediados del siglo XX la cautela de los zenagas,
la
soberbia o altivez de los "árabes" y la suficiencia rayana
en pedantería de
los asimilados.)
Con la finalidad de librarse de los inconvenientes derivados de su condición
tributaria, los zenagas fueron los primeros en la Taknara continental y en
Río de Oro en renunciar a sus hábitos tradicionales para asentarse
en los
núcleos de población fundados por los españoles. Pastores,
pescadores,
agricultores, comerciantes y funcionarios, los zenagas constituían la
gran
masa de los habitantes de la Taknara continental ocupada por los españoles,
alcanzando sus compatriotas isleños asentados en ese territorio poco
antes
de la retirada española la cifra de 15.000 personas.
En cuanto a los saharianos occidentales que se dicen de origen arábigo,
constituían ocho tibus en el Sáhara que fue ocupado por España,
de las
cuales los regaybat, los tekna y los Awlad Delim son las más importantes.
La
realidad es que los tekna, que habitan en Tarfaya, proceden de Marruecos y
son sólo en parte de ascendencia árabe. A finales de la ocupación
española,
los Awlad Delim tendían a sedentarizarse en la antigua Villa Cisneros,
actualmente Dajla, y la Güera, es decir, en Río de Oro, región
que no
pertenece a Taknara, sino a Taznaga, o Mauritania.
Los Regaybat formaban una confederación que se compone de dos agrupaciones
principales: los Regaybat del Este y los Regaybat del Oeste, y se tienen por
descendientes de un morabito de Yebala (región del Marruecos septentrional):
Sidi Ahmed Reguibi, que se estableció en el siglo XVI en el Sáhara
occidental. Los primeros nomadizaban en el suroeste argelino, en la Taknara
continental y en la Mauritania septentrional; y los segundos en Río de
Oro y
Mauritania. Los Regaybat constituían más de la mitad del censo
poblacional
en el Sáhara ex "español", pues siempre fueron muy liberales
en recibir y
mezclarse con cuantos solicitaban vivir bajo su tutela. A mediados del siglo
XIX se decía en la región de Tarfaya que los Regaybat eran "oriundos
de un
país más allá de Seguía el-Jamra". (Cf. Joaquin
Gatell i Foch: Viajes por
Marruecos, el Sus, Uad Nun y Tekna, Madrid, 1877.)
Paralelamente a los Awlad Delim, los izargien y los Ayt Lahsen, las tribus
de los regaybat fueron las más belicosas de todo el Sáhara occidental,
viviendo en gran parte de arrebatar a las tribus más débiles el
ganado y
otros bienes que éstas poseían. Su país, el país
regaybat (trab er-rgaybat
en dialecto hasanía), comprende precisamente casi todo el territorio
de la
República Islámica de Mauritania y Río de Oro, es decir,
toda Taznaga, o
país de los zenagas. La Taknara continental separaba aún a mediados
del
siglo XX dos mundos muy distintos: el mazigio sedentario marroquí al
norte,
y el arabizado nómada al sur.
LA LEGITIMIDAD HISTÓRICA DE LA RASD, UNA BURDA
ENTELEQUIA
Respecto a la indiscutible pertenencia histórica y cultural de la región
de
Río de Oro al denominado "conjunto mauritano", señalemos
que el 5 de agosto
de 1979, el Frente Polisario firmaba con el Gobierno de Mauritania un
acuerdo de "paz definitiva" que se funda en la afirmación de
una identidad
común: "mismo pueblo, misma historia, mismo porvenir". (Cf.
H. Bourges y C.
Wauthier: Les 50 Afriques, tome 1. Éditions du Seuil, París, 1979,
p.364.)
La unidad social y cultural de los habitantes de Río de Oro y de Mauritania,
es decir, de toda Taznaga, fue señalada también por un miembro
destacado del
Frente Polisario, Fadel Ismail, que era representante permanente de la RASD
en la OUA cuando falleció en mayo de 2002, en su libro El primer Estado
del
Sáhara Occidental: "Los mauritanos y los saharawis comparten ante
todo una
cultura y un pasado común", añadiendo a continuación,
como justificación de
la traición de los miembros de su organización política
a la patria
mauritana, a laque pretenden separar por motivos espurios: "aunque la
colonización los desvió de su curso normal"(pág. 136).
Una colonización que
duró aproximadamente un siglo...
Con la intención de enmascarar la burda entelequia que entraña
una supuesta
nación saharawi, el antiguo militante del Frente Polisario Ismail Sayed
ha
señalado en su libro Les Saharaouis (L'Harmattan, París, 1998,
p.90) la
conveniencia de que "es preciso olvidar el pasado, y, sobre todo, no
escribirlo: es peligroso". Tal vez debido a lo insostenible de un "pueblo
saharawi" que realmente no existe como tal, varios dirigentes del Frente
Polisario (como el antiguo Ministro de Asuntos Exteriores de la RASD, Hakim;
la denominada Pasionaria del Polisario; Lahbib Ayub, antiguo jefe militar de
dicho Frente y otros) han abandonado la "causa saharawi" pasándose
no a su
verdadero país, Taznaga, sino a Marruecos, siguiendo así el ejemplo
de El
Jatri, el notable que había sido nombrado por España en 1963 presidente
del
Cabildo Provincial del Sáhara y, en 1971, presidente de la Asamblea General
del Sáhara, o Yemáa, y Procurador en Cortes.
La realidad de que la región de Río de Oro forma parte no sólo
geográfica,
sino también humana, histórica y culturalmente del denominado
"conjunto
mauritano" es, como se ha señalado más arriba, indiscutible.
Y cierto es
también que de ese conjunto étnico no forma parte la población
negra de la
larga franja territorial regada por el río Senegal que la metrópoli
francesa
adjudicó arbitrariamente al Estado mauritano, entre otras razones, para
hacerlo más viable. Con frecuencia, las tensiones existentes entre los
bidan, o blancos, y la población negra ribereña de dicho río
ha estallado en
violentos enfrentamientos, sobre todo entre 1966 y 1971 tras la decisión
tomada por el Gobierno de Moktar Uld Dada de imponer la enseñanza del
árabe
a la población no arabizada de la República Islámica de
Mauritania.
Con respecto a los izargien, nómadas mazigios originarios del extremo
sur
marroquí, desplazados a la Taknara continental tras la deportación
a las
Islas de gran parte de nuestros compatriotas del Continente, tenían trato
con los isleños, que llegaban a las costas continentales de nuestro país
en
sus embarcaciones.
Los isleños solamente eran inquietados en sus faenas pesqueras
principalmente por corsarios franceses, ingleses y los andalusíes
establecidos en Marruecos, que, cuando les encontraban, saqueaban sus
barcas. Los isleños secaban el pescado en la vecina costa continental,
levantaban campamentos provisionales donde invernaban y reparaban
embarcaciones y redes, se aprovisionaban de agua, leche y carne,
desenvolviéndose allí junto a sus pobladores con entera libertad.
La
presencia de los isleños atraía a los negociantes de aquellas
regiones, que
levantaban sus tiendas cerca del campamento, surgiendo a veces de la noche a
la mañana verdaderos aduares poblados por quienes tenían algo
que trocar o
vender, realizándose las transacciones bajo la protección de la
tribu
(árabe) dominadora de la zona, cuya autorización era convenientemente
comprada. Terminadas sus operaciones en tierra, los isleños desmontaban
el
campamento y regresaban a las Islas para retornar a la Costa al año
siguiente. Estas operaciones se repitieron durante siglos hasta bien entrado
el siglo XX, en que los intereses pesqueros españoles provocaron la ruina
de
la flota pesquera canaria. Finalmente, las relaciones entre las Islas y la
Taknara continental, que fueron tan intensas como constantes, fueron
prácticamente interrumpidas por la ocupación marroquí tanto
de nuestras dos
regiones continentales como de Río de Oro (Asif n Uregh en mazigio, Wad
Dahab en árabe).
EL GOBIERNO DE MARRUECOS SEÑALA EN 1900 LA EXTENSIÓN
DE LA COSTA CONTINENTAL DE TAKNARA
Existe un dato histórico de capital importancia que, hasta ahora sólo
ha
sido conocido por algunos especialistas de la Historia de Tamazgha: cuando
en el año 1900 España volvía a reclamar a Marruecos la
entrega del enclave
de Ifni, el Gobierno del país vecino propuso al español que, a
cambio de la
renuncia hispana a dicho territorio le reconocía la posesión de
todo el
litoral frente al archipiélago de Taknara desde la desembocadura del
Draa
hasta el cabo Bojador (cf. P. Guillen: L'Allemagne et le Maroc de 1870 à
1905, París, 1967, p. 563), o lo que es lo mismo, prácticamente
todo el
litoral de la zona continental de nuestro país.
De hecho y como más arriba se ha apuntado, a principios del siglo XX
la
soberanía marroquí apenas alcanzaba por el sur a la región
del Sus, y de
derecho a la de Afra (región comprendida entre en río Nun y el
Draa),
estando ésta separada del territorio nacional de Taknara por el río
Draa,
frontera histórica entre ambos países.
Por otra parte, en el Tratado hispano-marroquí de 28 de mayo de 1767
queda
de manifiesto que la soberanía del sultán de Marruecos sólo
alcanzaba por el
sur al río Draa; y en el Tratado hispano-marroquí de 1861 se señala
que el
Bled es-Siba (el Marruecos que escapaba a la autoridad del Sultán) se
extendía por el sur desde el río Sus al río Nun. Hay que
indicar, además,
que durante los tres últimos siglos, en los numerosos mapas de la región
elaborados por franceses, ingleses y alemanes está claramente señalada
la
frontera meridional de Marruecos, que no es otra que el curso del río
Draa.
Pese a que la soberanía del Sultán, más nominal que efectiva
en las regiones
del Sus y de Afra, jamás rebasó el río Draa, en el Tratado
franco-español de
27 de noviembre de 1912, en que se estableció el Protectorado de Marruecos
y
las respectivas zonas de influencia de Francia y España, se fijó
la frontera
bastante más al sur de dicho río, precisamente en el paralelo
27º 40'. La
razón de ello fue que, negociando en condiciones de inferioridad frente
a
Francia, el Gobierno español hubo de conformarse con una estrecha franja
costera, montañosa y pobre en recursos, en el norte del país vecino,
en
tanto que Francia se quedaba con el resto del país norteafricano, cuya
frontera meridional estaba delimitada por curso del Draa. Pero como convenía
establecer una simbólica "zona sur del Protectorado español",
ésta se corrió
más al mediodía, quedando formada por el territorio comprendido
entre el río
Draa y el indicado paralelo 27º 40', es decir, la región de Tarfaya.
Con ello, ambas potencias coloniales, teniendo en cuenta sólo sus propios
intereses, hicieron una adjudicación gratuita a Marruecos, Estado que
jamás
había ejercido su soberanía al sur del río Draa. Seguramente
en 1912 el
Gobierno español no pensaba en que llegaría el día en que
un Marruecos de
nuevo independiente exigiera la entrega de esa "zona sur del Protectorado".
Además, a juzgar por el comportamiento de los administradores y de los
colonos franceses durante todo el tiempo en que estuvo vigente el
Protectorado, se desprende que los mismos se proponían permanecer
indefinidamente en el país vecino bajo la protección del Gobierno
de su
metrópoli.
EL FRENTE POLISARIO EXPLICITA EN SU PROPIO NOMBRE
LA DISTINCIÓN ENTRE TARGA TAZUGGAGHT Y RÍO DE ORO
El nombre del Frente Polisario, organización política arabista
fundada el 10
de mayo de 1973 y que, diez días más tarde, desencadenó
una serie de ataques
armados contra el ejército colonial español, es acrónimo
de [Frente] Popular
para la Liberación de Saqiat al-Hamra y Río de Oro, que señala
dos de las
regiones de las tres del Sáhara occidental que España ocupó
gran parte del
siglo XX. Como más arriba se ha indicado, Saqiat al-Hamra es traducción
árabe del antiguo topónimo mazigio Targa Tazuggaght ( o Tazuggwaght),
'el
Cauce Rojo', nombre del cauce fluvial, casi siempre seco, que atraviesa toda
esa región de Taknara y que designa por extensión a la misma.
Es harto evidente que el pretendido país sahraw i('sahariano' en árabe)
carece de fundamento histórico y, por tanto, de un nombre unitario. El
de
"Sáhara Occidental" designa, como el mismo nombre indica, a
todo el
occidente del Sáhara, y , por ende, la misma es mera designación
geográfica. Y este Sáhara occidental comprende dos entidades históricas
bien
definidas: Taknara, al norte; y Taznaga -el denominado "conjunto mauritano"-
al sur.
Por otra parte, la historia y la antigua toponimia tanto de Taknara como de
Taznaga desmiente la pretensión polisaria de que el Sáhara occidental
pertenece históricamente a la "Patria árabe" de Luali
Mustafa Sayed, el
dirigente polisario que afirmó sin ningún rubor que las poblaciones
de las
regiones del Sáhara occidental que fueron colonizadas por España
constituyen
"un pueblo puramente árabe", un pueblo "de los que proceden
de la península
arábiga". (Del discurso pronunciado el 20 de mayo de 1976, y reproducido
en
Tres textos: dos cartas y un discurso. La banda de Moebius, Madrid, 1978,
pp.11 y 13.)
En su libro Les Sahraouis, el ya citado dirigente polisario Ismail Sayeh se
pregunta, "¿De dónde viene el pueblo saharawi?" Y añade:
"Formulada la
pregunta a nuestros ancianos, éstos responden que los saharawis pertenecen
a las tribus árabes Maqil y Hasan que llegaron, a partir del siglo XI,
del
Yemen atravesando, en el marco de las tribus Banu Hilal, toda África
del
Norte. Durante ese viaje de varios siglos, se mezclaron a su paso con los
pobladores, ora mazigios, ora negros, establecidos con anterioridad y con
los que se encontraban. Y de esas mezclas que se sucedieron durante siglos
se formó el actual pueblo saharawi"... en realidad, para ser más
precisos,
habría que decir el pueblo de toda Taznaga, o Mauritania.
PRIMO OCCUPANDI
Tanto a la dirigencia del Frente Polisario y de la RASD, como al Gobierno
marroquí y al español hay que señalarles, o en su caso
darles a conocer, la
locución latina primo occupandi, 'al primer ocupante', que expresa el
derecho natural que tiene a una propiedad el primero que la ocupa. Y los
primeros ocupantes tanto de la Taknara continental como de la insular
fueron, como ya sabemos, los canarii, o canarios. Y por otro lado, gran
parte, si no la mayoría, de la población de la Taknara continental
fue
deportada por los españoles, durante los siglos XV y XVI, a las Islas.
Los descendientes de esos deportados, ya fundidos con sus hermanos isleños,
no dejaron de mantener vínculos con las poblaciones de nuestras regiones
continentales hasta que se produjo la infamante venta de Targa Tazuggaght y
Río de Oro efectuada por España a los Estados arabistas de Marruecos
y
Mauritania. Poco antes de la invasión marroquí, la población
nativa del
Sáhara occidental ocupado por España era, según el censo
de 1974, de 73.497
habitantes, alcanzando, como más arriba se ha indicado, los isleños
residentes en las dos regiones de dicha "provincia" la cifra de 15.000
personas, es decir, cerca del 20 por ciento de la población total
exceptuando a los funcionarios y militares españoles que estaban allí
destacados. La inmensa mayoría de los isleños residentes en el
Continente,
muchos de ellos con hijos nacidos en la Taknara continental -los
"saharianos"- vivían y trabajaban en Targa Tazuggaght, es decir,
en una
región de su propio país, y ello, como no debía ser de
otra manera, en buena
armonía con sus compatriotas del Continente.
En el siglo XV -el de la conquista española del Archipiélago
y el de algunos
enclaves en la vecina costa del Continente-, tanto la Taknara insular como
la continental no eran, como es sabido, terra nullius. Sus pobladores
-nuestros antepasados autóctonos- eran mazigios de estirpe, lengua y
cultura
y estaban social y políticamente organizados. Pero por esa época
llegaron a
nuestro país invasores extranjeros -españoles a las Islas, y árabes
yemeníes
a la Taknara continental- y a partir de entonces, tras la expoliación,
comenzó la despersonalización, división y brutal explotación
de nuestro
pueblo. Consecuencia de ello es la hispanización de los isleños
y la
arabización de nuestros compatriotas continentales: los intrusos hicieron
que se perdiera nuestra lengua étnica, la tamazight, y nos impusieron
el
español en las Islas, y el árabe hasaní en la parte continental
de nuestro
país; se nos hizo cambiar de rostro cultural. Y para colmo, los militantes
del arabista Frente Polisario, por un lado, y los militantes canarios de los
partidos políticos españoles o españolistas reniegan de
nuestra verdadera y
auténtica patria: Taknara, que hunde sus raíces en nuestra propia
y varias
veces milenaria africanidad que siglos de arabización e hispanización
respectivas no han logrado ni lograrán borrar.
Todo ese monstruoso montaje de la RASD, el de la "marroquinidad"
del Sáhara
Occidental y el de la "españolidad y europeidad de Canarias"
será
desmontado pieza a pieza por el pueblo desalienado y patriota de Taknara que
por momentos crece en todos los lugares de nuestra patria.
Miembros destacados de este mismo pueblo, conscientes del actual momento
histórico, vieron llegada ya la ocasión de proclamar la República
de Taknara
(Awanyak n Teknara en mazigio), lo cual se llevó a cabo el 24 de febrero
de
2002. Desde entonces se ha venido perfilando cada vez más nuestra República
para responder lo mejor posible a nuestra compleja realidad nacional.